Tres hechos de un mismo día.
Hace 70 años, en 1955, un día como hoy se desataba la pero de las facetas del odio político: el intento de supresión física del adversario. La sublevación encabezada por el general Eduardo Lonardi y el almirante Isaac Rojas derrocó al gobierno democrático de Juan Domingo Perón. La autoproclamada «Revolución libertadora» tres meses antes habían bombardeado la casa de gobierno y la Plaza de Mayo dejando un saldo horroroso de más de 300 muertos y centenares de heridos.
Luego, en una manera muy retorcida de entender «la libertad» sancionaron el decreto 4161/56, que prohibía el uso público de los símbolos asociados con Perón y hasta la misma mención de su nombre, el de Eva y se dispuso la intervención de la CGT, de donde desapareció el cadáver de Eva Perón.
Algo más acá, en 1976, cuando las fuerzas armadas otra vez habían derrocado a un gobierno peronista y sumían a la Argentina en la peor de las pesadillas autoritarias y despiadadas, diez estudiantes secundarios fueron secuestrados en La Plata. Seis de ellos fueron asesinados y continúan desaparecidos. Esta vez era la imposición de las reglas de la «libertad de mercado» lo que impulsaba a los salvajes tiranos a secuestrar, matar, desaparecer y apropiarse de bebés.
Hoy, 16 de septiembre de 2025, nos enteramos que la plataforma CINE.AR va a dejar de existir. Un espacio audiovisual donde hasta ahora se pueden ver películas y series producidas en argentina, que fue el logro de otro gobierno peronista del que todos podemos disfrutar gratuitamente. Películas y series que hablan de nosotros, de nuestra identidad y también de los procesos históricos que sufrimos.
Ya poner nuevamente como excusa a la libertad no resiste el menor análisis.
No alcanza con mentar que los números del Excel no les cierran como para mantener activo un sitio que sostiene la memoria colectiva.
Mejor harían en sincerarse y decir claramente que lo que quieren – y siempre quisieron – es borrar la memoria colectiva, para construir su relato mentiroso y disfrazar su odio visceral al pueblo.
