Otro golpe de estado en América

Un nuevo golpe de estado perpetrado hoy por EEUU en Venezuela es la nueva etapa del viejo Plan Cóndor.

Esta vez lo han hecho con una acción desembozada, de trazo grueso, sin ninguna sutileza, ni siquiera usando -como en los ´70- a los ejércitos locales y los cipayos de turno de cada país. La historia reciente (y los documentos desclasificados de los organismos) nos da pruebas de los golpes gestados por la CIA en toda la región y en el mundo, con la excusa de imponer «la libertad y la democracia liberal» pero que en realidad se realizaron para imponer un modelo económico de dominio y sometimiento.

Tampoco se apoyaron, esta vez, solamente en las redes sociales y los periodistas pagados difundiendo fake news. La diferencia en esta ocasión fue que, prescindiendo de todo disfraz, sale el presidente de la primera potencia mundial a arrogarse, con total prepotencia, el derrocamiento de un gobierno de América por la fuerza y el secuestro del presidente en ejercicio.

Cualquier analista de historia y de política internacional, cualquier persona de a pie puede encontrar argumentos a favor o en contra de Maduro. Se puede cuestionar mucho y creo que es el pueblo venezolano el que tiene que resolver ese dilema, sin injerencias de países ni potencias extranjeras.

Para todos los demás se nos impone la pregunta ¿Es posible para nosotros admitir que el gobierno de EEUU, aún en contra de sus parlamentarios -que no fueron consultados y condenan en hecho-, pueda disponer del derrocamiento de otro gobierno de la región?

Esta puerta que se abre hoy habilita a que si al monarca del imperio del norte no le gusta un presidente de nuestros países, llámese Lula, Maduro, Boric, Petro, etc; o desea los recursos de nuestros países, llámense Litio, agua, cobre, tierras raras, petróleo, gas, tecnología, etc. pueda impunemente decidir invadirnos, poner al títere que se le antoje y le asegure satisfacer sus intereses.

A lo largo de la historia América latina se fue liberando de los imperios dominantes en una lucha encabezada por los próceres de la Patria Grande: San Martín, Belgrano, Bolívar entre tantos que pelearon por la independencia de los países; para que cada uno de los nuevos Estados administre las riquezas que le son propias y decidan su forma de gobierno.

Desde mi punto de vista todo golpe de estado perpetrado por una potencia extranjera es condenable ahora y siempre.

El silencio no es opción. No alzar la voz denunciando claramente el atropello imperial sobre nuestros pueblos es tomar partido por los intereses del imperio.

Honremos la línea histórica de nuestros próceres y condenemos este cobarde golpe de estado en América perpetrado en el suelo venezolano.

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